sábado, 10 de mayo de 2014

El día que algunos recordaron Aliseda


  • El último mazazo similar de la carretera a un pueblo extremeño son los 19 muertos al volcar un bus en 1972

  • El de Monterrubio de la Serena es el segundo accidente con más niños fallecidos en la historia reciente de Extremadura

  • El punto kilométrico 3,5 de la carretera BA-051 le ha robado a Monterrubio de la Serena (2.600 habitantes) cinco niños, le ha cambiado la vida a cinco familias, y le ha dado algo que ningún pueblo quiere: un hueco entre las más crueles de todas las historias tristes que guardan las carreteras extremeñas. Anoche, cuando el eco de la noticia fatal llegaba mucho más allá del lugar en el que se produjo, había un sitio concreto, un pueblo situado a 174 kilómetros de allí, a unas tres horas de viaje en coche, donde probablemente más de un vecino sintió que se le removía la memoria. Ese lugar es Aliseda, donde está el último precedente de un mazazo de proporciones similares –las de entonces fueron aún mayores– para un pueblo extremeño por culpa de un accidente de tráfico.
    El del jueves noche en la carretera que va de Castuera a Puerto Hurraco es el segundo en la historia reciente de Extremadura con más menores de edad fallecidos. Desde el año 1990 hasta hoy, ha habido en la región tres accidentes con más muertos, pero solo en uno de ellos hubo más de cinco víctimas que no habían cumplido los 18 años. El 11 de septiembre de 2010, siete personas de entre 18 y 48 años murieron en la EX-336 cerca de Oliva de Mérida, y el 4 de julio de 1995 perecieron seis (de 18 a 64 años) a diez kilómetros de Badajoz, a la salida de la carretera de Granada (la N-432). Para encontrar un siniestro en el que murieran tantos menores de edad como en el del jueves hay que llegar hasta el año 1990. El 14 de junio, una furgoneta empezó a arder tras chocar contra un camión en la antigua N-V, cerca de Mérida. En ella viajaban trece miembros de una familia gitana con raíces en la localidad cacereña de Cañaveral. Y murieron todos. Abrasados en el interior del vehículo. Sólo cuatro tenían más de 18 años. Los demás contaban tres años, seis, diez, doce, catorce, quince, dieciséis en dos casos y diecisiete.
    Pero esa cifra, esas trece víctimas, se queda pequeña al lado de la tragedia del año 1972 en el municipio cacereño de Aliseda. El 25 de junio, un autobús se salió en una curva junto al arroyo Valdeliso, un giro ceñido y sin apenas visibilidad que ya era conocido entonces y que pasó a ser desgraciadamente inolvidable. 37 personas necesitaron ser trasladadas al hospital de la Seguridad Social en Cáceres, y otras 19 murieron. Entre las víctimas había una con quince años, otra con dieciséis, y tres con diecisiete. En total, cinco menores.
    Página interior del HOY del 27 de junio de 1972
    El mes que viene se cumplirán 42 años de aquel suceso, que probablemente constituye el golpe más duro que ha recibido Aliseda en su historia reciente. La mayor parte de las familias del municipio perdieron a alguien en aquel accidente que guarda algunas similitudes con el que anteayer terminó con las vidas de Ismael Herrador Flores de La Nava (13 años), Juan Pedro Martín Balsera (14), José Manuel Tena Hurtado (12), Bernardo Raya Ramos (15) y Javier Paredes Partido (15). Los cinco venían de disputar un partido de fútbol en Herrera del Duque. Hace 42 años, entre las más de sesenta personas que viajaban en el autobús que protagonizó el accidente de tráfico más negro en la historia reciente de Extremadura, también iba un grupo de jóvenes, integrantes del equipo de fútbol local, que venía de disputar un partido en Herreruela, a solo 21 kilómetros.
    Cuatro décadas más tarde, Aliseda se ha repuesto de aquel episodio, pero seguramente, no lo ha olvidado. Y el jueves por la noche, alguno en el pueblo lo recordó, para sentir especialmente cerca el suceso de hace 48 horas en Monterrubio de la Serena, otro nombre para la lista de las tragedias en Extremadura.

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