miércoles, 27 de febrero de 2013

EL IDIOMA CASTELLANO


 
Servidor:/ Pedro Pérez Baticola,/ cual la Academia Española,/ «limpia, fija
y da esplendor».
 
Pero yo lo hago mejor;/ y no son ganas de hablar,/ pues les voy a demostrar/
que es preciso meter mano/ al idioma castellano/ donde hay mucho que 
arreglar.
 
¿Me quieren decir por qué,/ en tamaño y en esencia,/ hay esa gran
diferencia/ entre un buque y un buqué?
 
¿Por el acento? Pues yo,/ por esa insignificancia,/ no concibo la distancia/
de un presidio a presidió
 
Ni de tomas a Tomás,/ de un paleto a paletó/ ni de topo a que topó/ ni de
colas a Colás.
 
Mas dejemos el acento/ que convierte, como ves,/ las ingles en un inglés/ y
vamos con otro cuento.
 
¿A ustedes no les asombra/ que diciendo chico y chica,/ majo y maja, rico y
rica/ no digamos hombre y hombra?
 
Y la frase tan oída/ del marido y la mujer/ ¿por qué no tiene que ser/ el
marido y la marida?
 
El sexo a hablar nos obliga/ a cada cual como digo;/ si es hombre, me voy
contigo;/ si es mujer, me voy contiga.
 
¿Por qué llamamos tortero/ al que elabora una torta/ y al sastre que ternos
corta/ no le llamamos ternero?
 
Como tampoco imagino/ ni el diccionario me explica/ por qué al que gorros
fabrica/  no se le llama gorrino.
 
¿Por qué las Josefas son/ por Pepitas conocidas,/ como si fueran salidas/ de
las tripas de un melón?
 
¿Por qué el de Cuenca no es cuenco,/ bodoque el que va de boda,/ y al que
los árboles poda/ no se le llama podenco?
 
Cometa está mal escrito/ y por eso no me peta;/ ¿hay en el cielo un cometa/
que cometa algún delito?
 
Y no habrá quien no conciba/ que llamarle firmamento/ al cielo, es un
esperpento;/
¿quién va a firmar allá arriba?
 
¿Y es posible que persona/ alguna acepte el criterio/ de que llamen
monasterio/ donde no hay ninguna mona?
 
De igual manera me quejo/ al ver que un libro es un tomo;/ será un tomo si
lo tomo/ y si no lo tomo, un dejo.
 
De largo sacan largueza/ en lugar de larguedad;/ y de corto, cortedad,/ en
vez de sacar corteza.
 
Si el que bebe es bebedor,/ el sitio es el bebedero,/ y hay que llamar
comedero/ a lo que hoy es comedor.
 
Comedor será quien coma,/ como es bebedor quien bebe:/ y de esta manera
debe/ modificarse el idioma.
 
¿Y vuestra vista no mira/ lo mismo que yo lo miro,/ que quien descerreja un
tiro/ dispara, pero no tira?
 
Este verbo y más de mil/ en nuestro idioma es un barro;/ tira el que tira
del carro,/  no quien dispara un fusil.
 
Si se le llama mirón/ al que está mirando mucho,/ cuando ladre mucho un
chucho,/ hay que llamarle ladrón;
 
porque la sílaba -on/ indica aumento, y extraño/ que a un ramo de gran
tamaño/ no se le llame ramón.
 
Y, por la misma razón,/ si los que estáis escuchando/ un buen rato estáis
pasando,/ estáis pasando un ratón.
 
Y basta para quedar/ convencido el más profano/ que el idioma castellano/
tiene mucho que arreglar.
 
Aquí se acaba la historia./ Si ahora, para terminar,/ unas palmadas me dan,/
ustedes no extrañarán/ que les llame palmatorias.
 

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