jueves, 2 de junio de 2011

CARTA DE UNA MADRE A OTRA MADRE

             TRISTE PERO REAL Y MUY CIERTA




  LOS DERECHOS  HUMANOS ,SON PARA LOS HUMANOS DERECHOS.

GENIAL  LA FRASE FINAL, ¿NO?

¡¡¡LOS DERECHOS HUMANOS SON PARA LOS  HUMANOS DERECHOS!!!!

Hace poco, las madres de PANDILLEROS  encarcelados, realizaron una manifestación, exigiendo los  "DERECHOS" de sus hijos.

Acá está la respuesta de una  madre ciudadana, hacia la madre que protestaba.. .

DE  MADRE A MADRE:

"Vi tu enérgica protesta delante de las  cámaras de TV, en la reciente manifestación en favor de la  reagrupación de presos y su transferencia a cárceles cercanas a  sus familiares, y con mejores prestaciones.

Vi cómo te  quejabas de la distancia que te separa de tu hijo, y de lo que  supone económicamente para tí, ir a visitarlo como consecuencia de  esa distancia.

Vi también toda la cobertura mediática  que dedicaron a dicha manifestación, así como el soporte que  tuviste de otras madres en la misma situación y de otras personas  que querían ser solidarias contigo, y que contabas con el apoyo de  algunas organizaciones y sindicatos populistas, comisiones  pastorales, órganos y entidades en defensa de los derechos  humanos, ONGs etc. etc.

Yo también soy madre y puedo  comprender tu protesta e indignación.


Enorme es la  distancia que me separa de mi hijo.
Trabajando mucho y ganando  poco, idénticas son las dificultades y los gastos que tengo para  visitarlo. Con mucho sacrificio sólo puedo visitarlo los domingos,  porque trabajo incluso los sábados para el sustento y educación  del resto de la familia.
Felizmente, también cuento con el  apoyo de amigos, familia, etc.
Si aún no me reconoces, yo soy  la madre de aquel joven que se dirigía al trabajo, con cuyo  salario me ayudaba a criar y mandar a la escuela a sus hermanos  menores, y que fue asaltado y herido mortalmente a balazos  disparados por tu hijo.
En la próxima visita, cuando tú estés  abrazando y besando a tu hijo en la cárcel yo estaré visitando al  mío y depositándole unas flores en su tumba, en el cementerio.
¡Ah! Se me olvidaba: ganando poco y sosteniendo la economía de  mi casa, a través de los impuestos que pago, tu hijo seguirá  durmiendo en un colchón y comiendo todos los días. O dicho de otro  modo:seguiré sosteniendo a tu hijo malhechor.
Ni a mi casa, ni  en el cementerio, vino nunca ningún representante de esas  entidades (ONGs), que tan solidarias son contigo, para darme apoyo  ni dedicarme unas palabras de aliento.
¡Ni siquiera para  decirme cuáles son MIS DERECHOS!





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